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TERCERA (o de ORO) de Las 5 leyes fundamentales de la estupidez Humana (Carlo M. Cipolla )

Una persona ESTUPIDA es aquella que causa perdidas a otra o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para si mismo e incluso incurriendo en perdidas".








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Cinco consejos para crear contraseñas seguras y luego recordarlas




Cada vez tenemos un mayor número de servicios en la red, de manera que son más las contraseñas que tenemos que manejar para mantener nuestra identidad en la red a salvo. No sólo se trata de la cuenta de correo electrónico, redes sociales o banca online por citar algunos servicios, sino que cada vez más es frecuente gestionar online servicios offline, como electricidad, gas, comunicaciones, etc. Para todo ello necesitamos identificarnos con un usuario y, por supuesto una contraseña. Por eso vamos a ofrecer cinco consejos para crear contraseñas seguras y que además podamos recordarlas.



Y aquí surgen las dudas, ¿qué contraseñas ponemos? Seguro que cuando la ponga mañana no me acuerdo de la que puse. Y ¿además tengo que cambiarlas? Estas son las dudas que surgen cada día cuando alguien tiene que cambiar una contraseña. Combinar una contraseña para cada servicio, con una contraseña fácil de recordar, pero a la vez una contraseña segura no es una tarea fácil y requiere de cierta práctica. Pero una vez cogido el hábito seguro que no supondrá ningún problema para vosotros.

Consejos para crear la contraseña

Y aquí seguro que muchos de vosotros ya conocéis la teoría, pero no tantos llevamos a la práctica estas sencillas medidas de seguridad:
  • Una contraseña con una buena fortaleza debe contener letras, números y signos. La mejor contraseña es la que escribiría un gato paseando por encima de un teclado. #jfaisojlf4-jkdao sería un buen ejemplo de una contraseña de una fortaleza excelente. El problema es recordar este tipo de contraseñas.
  • No puede ser una palabra del diccionario porque estas son más fáciles de romper y descifrar por fuerza bruta, es decir, probando combinaciones. Simplemente con introducir un número o un signo nos evitaremos este problema.

  • Debe tener un mínimo de seis caracteres para que sea más complicado o lleve más tiempo si en algún momento el servicio sufre uno de estos ataques que intentan descifrar las contraseñas a través de la prueba y fallo, probando tantas combinaciones como se les ocurra.
  • No deben ser datos personales y aquí descartamos nombres, apellidos, nombres de hijos, maridos y mujeres, mascotas o matrículas de vehículos. No podemos permitir que ante un robo de la cartera les de por acceder con nuestro número de tarjeta a la banca online y por tener nuestro nombre como clave de acceso nos encontremos que nos han robado algo más que el efectivos que llevábamos en la cartera.
  • Diferente para cada sitio puesto que de esta manera minimizamos los riesgos de que al descubrir una contraseña y si esta la usamos para todos los servicios, quedamos expuestos en todas nuestras cuentas.

Consejos para recordar las contraseñas creadas

Porque una vez que tenemos una contraseña con la que podemos custodiar el maletín de los misiles nucleares del Pentágono para cada uno de los servicios no nos acordaremos de ellas. Los que tenemos memoria distraída como es mi caso, somos un desastre para estas cuestiones.

  • Crea tu propio código nemotécnico que sustituya letras por signos o por números. Por ejemplo, cambia las letras “o” de tu contraseña por un “*”, o las vocales por números, por ejemplo. Cada uno puede crear su propio código de forma sencilla y sin que siga una regla conocida.
  • De esta manera podemos utilizar una palabra familiar para nosotros, que recordamos, y transformarla en algo totalmente distinto. Por ejemplo, “ortopedia” se puede transformar en “*rt*p8d79″ donde hemos decidido cambiar la letra “o” por “*”, quedando de esta forma “ortop8d79″. Para las vocales hemos asignado números empezando por, a=9, e=8, i=7. De esta manera el resultado final sigue siendo un gato paseando por el teclado, es decir, una contraseña fuerte, pero que a la vez por cualquier motivo podemos recordar perfectamente.
  • Utilizar un grupo de contraseñas para determinados servicios. Si somos capaces de agrupar los servicios que utilizamos en la red en tres o cuatro grupos, según su grado de importancia, no tendremos que crear una contraseña para cada servicio, sino agruparlos en función de su importancia. Por ejemplo el grupo de servicios que tienen acceso a datos financieros serán los más importantes, los que tienen acceso a datos personales y servicios donde nos damos de alta por curiosidad, para probar pero que no tienen gran importancia para nosotros. De esta manera creamos tres o cuatro contraseñas y las utilizaremos para un servicio u otro en función de su importancia. No es el ideal, pero resulta bastante efectivo.
Por último las contraseñas tenemos que renovarlas periódicamente, por lo que no debería pasar más de un año sin que hayamos cambiado nuestra contraseña de acceso a cada uno de los servicios que utilizamos. De todas formas si no pensáis en seguir estas pautas y creéis que es demasiado, la semana que viene os mostraremos servicios web para la gestión de contraseñas que os ayuden a almacenarlas de forma segura.








Cinco consejos para crear contraseñas seguras y luego recordarlas