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TERCERA (o de ORO) de Las 5 leyes fundamentales de la estupidez Humana (Carlo M. Cipolla )

Una persona ESTUPIDA es aquella que causa perdidas a otra o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para si mismo e incluso incurriendo en perdidas".








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Guerra de mentiras en Google



Nace un nuevo sector económico: el de los servicios dedicados a manipular Internet para impedir que en Google aparezcan datos o juicios negativos sobre personas, instituciones y empresas.
A estas alturas de la película, el pirandelliano “así es, si así os parece” se ha convertido en “eres lo que aparezca en Google”. Cualquiera que tenga cita con alguien desconocido o  quiere mejorar su información sobre una empresa, lo primero que hace es echar un vistazo a Google, donde se encuentra referencias positivas y negativas del objeto de la búsqueda. No pocas veces se encontrará con informaciones o juicios radicalmente contradictorios y en muchas ocasiones no sabe a qué carta quedarse ¿Le espera un  villano mentiroso o una persona decente?
La asombrosa impunidad con que se puede faltar a la verdad y a las personas en Internet y, consecuentemente en el primer buscador de la Red, está provocando el florecimiento de un negocio que hasta ahora no existía: cuidar que en Google sólo aparezcan referencias positivas del cliente que haya contratado los servicios, que, mientras pague, puede ser una empresa, una persona, una ONG,  o Perico de los Palotes.
Por lo visto, la técnica no consiste tanto en responder o borrar las malas referencias, como en provocar un aluvión de referencias positivas que vayan hundiendo las afirmaciones negativas en las profundidades de la página 50 o 60 dentro de las que Google ofrece.
No se trata de defender la verdad sobre una determinada persona o empresa, ni siquiera de “mi verdad”. La vaina no va de verdad o mentira, ni siquiera de dejar que el lector juzgue, sino de ver quien es más capaz de crear contenidos que releguen la opinion contraria a la página 10 de Google. La contundencia de los argumentos, la contrastación de las cifras, las citas de autoridad son aspectos irrelevantes.
Se suele alabar las oportunidades que da la Red para que cada uno exprese libremente su opinión, sin intermediarios ni cortapisas. Una especie del londinense speaker’s corner de Hyde Park, pero a lo bestia: las opiniones de uno libremente expresadas pueden ser atendidas por millones de internautas. ¡Qué maravilla! ¡Acabar con los periodistas que solo cuentan mentiras por cuenta de ignotos grupos de presión!
Efectivamente, qué marvilla, si no fuera demasiado bonita para ser cierta: cuando la mentira y la verdad tienen las mismas oportunidades y pueden estar firmadas con seudónimos de personas o instituciones que no existen, es que algo falla. Y al final, resulta que Internet supone un avance tecnológico  como nunca se había soñado, pero que en nada mejora la condición de las relaciones humanas.
AVISO: Espero que a nadie se le ocurra criticar este comentario, porque me vería en la necesidad de contratar un servicio de hundimiento en Google.